Una chispa que saltó
Hertz construyó un transmisor con chispa y, algo más allá, un receptor sencillo: un anillo de alambre con una pequeña separación. Cuando saltaba una chispa en el transmisor, en el anillo saltaba también una pequeña chispa, aunque nada los conectaba. Midió la longitud de onda y demostró que las ondas se reflejaban y refractaban de forma parecida a la luz.
«No tiene ninguna utilidad práctica»
Cuando los estudiantes le preguntaban para qué servirían sus ondas, dicen que respondió que para nada, que solo confirmaban la teoría de Maxwell. Pocos años después, con ellas se construyó la La radio y hoy las usa para comunicarse cualquier móvil y cualquier router de Wi-Fi.
Una pista hacia los fotones
Durante sus experimentos, notó en 1887 que la luz ultravioleta ayudaba a que saltara la chispa. Era el efecto fotoeléctrico, que Albert Einstein explicaría 18 años después.
Hertz en cada aparato
Una frecuencia de 2,4 GHz significa 2400 millones de oscilaciones por segundo. Con la misma unidad se mide la frecuencia del procesador y también la frecuencia de refresco del monitor, por ejemplo 144 Hz.