Una actriz con inventos en la cabeza
Hedy Lamarr era de Viena y actuó en Hollywood en películas del estudio MGM. En su tiempo libre inventaba cosas. Durante la Segunda Guerra Mundial quiso ayudar a los Aliados y le interesó la cuestión de cómo evitar que se interfiriera la señal de radio.
Saltar como en un piano
La idea era sencilla: el transmisor y el receptor cambiarían de frecuencia a la vez, a cada momento, siguiendo el mismo orden secreto. Quien no conociera ese orden no podría interferir ni escuchar la señal. Antheil propuso sincronizarlos mediante cintas perforadas, como las de un piano mecánico, con 88 frecuencias haciendo de teclas.
De los torpedos al Bluetooth
La Marina no usó la patente durante la guerra. El salto de frecuencia se aplicó más tarde en las comunicaciones militares, y hoy lo usa el Bluetooth, que salta entre 79 canales hasta 1600 veces por segundo. Gracias a ello, Hedy Lamarr es un símbolo de que cualquiera puede ser inventor.