Cómo funciona
En órbita hay unos 30 satélites, y cada uno lleva un reloj atómico de precisión. El receptor del teléfono capta señales de al menos cuatro satélites y, a partir de las diferencias en el tiempo de llegada, calcula su posición. Un error de una millonésima de segundo supondría una desviación de 300 metros.
Einstein en el móvil
Los relojes de los satélites funcionan, por efecto de la teoría de la relatividad, de forma distinta a los de la Tierra; la diferencia es de unos 38 microsegundos al día. Sin corrección, la posición se desviaría cada día varios kilómetros. El GPS es una prueba cotidiana de la teoría de Einstein.
No solo navegación
La hora precisa del GPS sincroniza las redes móviles, los bancos y las redes eléctricas. Por eso interferir la señal GPS es una amenaza para la seguridad, algo que en los últimos años se ha vuelto frecuente, sobre todo cerca de las fronteras de zonas en guerra.