Lento, pero incansable
El WITCH calculaba en sistema decimal y usaba como memoria tubos decatrón llenos de gas, que brillan en naranja mientras funcionan. Un solo cálculo podía llevarle varios segundos, así que una persona con una calculadora mecánica podía seguirle el ritmo. Sin embargo, a diferencia de una persona, podía calcular días enteros sin descanso y sin errores.
De la escuela al almacén
Cuando los científicos nucleares consiguieron ordenadores más rápidos, en 1957 una escuela técnica superior de Wolverhampton ganó la máquina en un concurso, y sus estudiantes aprendieron a programar con ella. Entonces recibió el nombre de WITCH. Más tarde estuvo en un museo y después pasó años en un almacén, hasta que voluntarios de The National Museum of Computing lo restauraron durante tres años.
Dónde verlo
El ordenador funciona hoy en The National Museum of Computing, en Bletchley Park, donde durante la guerra trabajó Alan Turing. Cerca se encuentra también una reconstrucción de la máquina descifradora Colossus. Comparado con un móvil actual, el WITCH es mil millones de veces más lento, pero demuestra que una electrónica bien construida puede durar décadas.