El Turco
El autómata parecía un armario, detrás del cual estaba sentada una figura vestida de turco. Antes de la partida, Kempelen abría las portezuelas y mostraba los engranajes. Sin embargo, en el interior se escondía un hábil ajedrecista que manejaba la figura. El secreto tardó mucho tiempo en descubrirse.
Rivales famosos
El autómata viajó por Europa y América. Según los relatos de la época, jugó contra Benjamin Franklin y contra Napoleón, quien, según se cuenta, perdió y tiró las piezas del tablero de rabia. El Turco ardió en 1854 en un museo de Filadelfia.
La máquina parlante
Menos conocida, pero científicamente más importante, es la máquina parlante de Kempelen. Mediante fuelles y tubos imitaba las cuerdas vocales y la boca humanas, y era capaz de pronunciar palabras sencillas. Kempelen escribió sobre ella un libro que se considera la base de la fonética y un lejano antepasado de los asistentes de voz.
Legado
El Turco de Kempelen es un símbolo del anhelo humano de máquinas pensantes. Más de dos siglos después, el ordenador Deep Blue venció de verdad al campeón del mundo.